En exclusiva para Lights Magazine, Itzel Galarza, fundadora de Studio 318, nos comparte la historia detrás de su emprendimiento y cómo logró construir una marca de belleza con identidad y propósito.
LM: Itzel, qué gusto tenerte en los estudios y que vienes a compartirnos acerca de los últimos diplomados que has tomado para ofrecer a tus clientes, que sabemos también vienen a Nuevo Laredo para atenderse desde otras ciudades.
ISG: Para mí, la preparación nunca termina. En este último año me enfoqué en diplomados avanzados de Micropigmentación, perfeccionamiento en técnicas combinadas de ceja, así como especializaciones en pigmentologÍa, generadores y hasta con bacterióloga.
Me gusta mantenerme siempre un paso adelante para que mis clientas, que muchas veces viajan horas para verme, reciban un trabajo actualizado, seguro y acorde a estándares internacionales. Cada curso que tomo está pensado en ellas, en su confianza y en elevar la experiencia que viven en Studio 318.
LM: Cuando se inicia un proyecto, vamos definiendo metas por un año, cinco, o diez años, ¿cuáles han sido las que te has planteado?
ISG: Desde que inicié Studio 318 el plan siempre fue fluir, pero con el tiempo te vas dando cuenta que justamente necesitas metas así que hay que pensar en grande y llevarlo al siguiente nivel. Mis metas incluyen seguir posicionando el estudio como referente en la región, abrir nuevas líneas de servicios.
A 10 años, me visualizo formando a nuevas artistas de manera internacional, generando más empleos, y dejando un legado que inspire a otras mujeres a creer que sí se puede construir algo extraordinario desde cero.
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LM: Como mujeres, a veces nos cuesta un poco más lograr posicionarnos cuando combinamos el ser mamá, esposa y además llevar tu propio negocio, ¿cómo ha sido el proceso de adaptación y crecimiento?
ISG: No ha sido fácil, pero ha sido hermoso. El que mi hijo se sienta orgulloso de su mamá realmente vale mil por ciento la pena todos los días. Ser mamá y empresaria me enseñó a organizarme, a priorizar y a trabajar con el corazón. Creo que cuando una mujer se conoce, se honra y se respeta, encuentra un equilibrio propio.
No perfecto, pero real. Mi crecimiento ha venido de aceptar que no tengo que hacerlo todo sola. He aprendido a delegar, a confiar en mi equipo y a permitirme descansar cuando lo necesito. Y al mismo tiempo, creo que ser mamá me da una sensibilidad especial para conectar con mis clientas, entender sus miedos y acompañarlas con paciencia y empatía.
Y en el tema amoroso, el tener un esposo que siempre me esté alentando, motivando y apoyando le da un plus especial.
LM: Seguro tienes muchas anécdotas qué compartirnos de tus viajes y cursos, ¿hay una en especial positiva que te marcó?
ISG: Una de las que más me marcó fue un curso donde coincidí con artistas de todo el mundo. Recuerdo que una de ellas me dijo algo que nunca olvidé: “Tu trabajo habla antes de que tú llegues.”
Esa frase me acompañó de regreso a casa y desde entonces cuido cada detalle, cada trazo y cada experiencia que doy, porque entendí que nuestro trabajo viaja más lejos que nosotros. Y pues el que tengo amistades muy especiales con las que frecuentemente estamos en contacto.
LM: Para los que piensan que no es momento en invertir en uno mismo, ¿qué mensaje puedes dar?
ISG: Invertir en ti nunca es un gasto, es la decisión más rentable de tu vida. Todo lo que aprendes, te lo quedas. Todo lo que trabajas en ti, te impulsa. Y todo el cuidado que te das, se nota. Yo soy resultado de invertir tiempo, dinero y energía en mi crecimiento. No esperen “el momento perfecto”, porque ese no existe: lo creas tú.
LM: Como mujeres escuchamos la palabra sororidad, ¿crees que estamos en una buena etapa en lo social y si existe un apoyo entre mujeres, por ejemplo de tu mismo giro?
ISG: Creo que estamos en un momento de transición. Cada vez veo a más mujeres colaborando, compartiendo y reconociendo el trabajo de otras, y eso me emociona. En mi giro, la competencia existe, y esa lucha constante de egos, pero también hay espacios donde nos apoyamos, nos admiramos y nos impulsamos. Para mí, la verdadera sororidad es celebrar el éxito ajeno sin sentir que el propio disminuye. Ojalá sigamos caminando hacia una industria donde todas podamos brillar sin apagar a ninguna.
Mensaje abierto :
Quisiera dirigirme a todas las mujeres que, como yo, han decidido construir su propia historia: mujeres que sueñan en grande, que se enfrentan a sus propios límites y que, aun en días difíciles, eligen levantarse con dignidad y propósito. He aprendido que el éxito no se hereda: se trabaja, se sostiene con valentía y requiere mucha disciplina. Nada llega de la noche a la mañana, pero todo llega cuando se combina constancia, preparación y amor por lo que hacemos. Cada paso, por pequeño que parezca, suma a la visión que llevamos dentro.
A quienes hoy están empezando o se sienten en pausa les digo: confíen en ustedes. No permitan que el miedo decida. Las decisiones que transforman la vida casi nunca llegan desde la comodidad, sino desde el compromiso con convertirse en la versión más fuerte y consciente de una misma. No olviden algo fundamental: lo que es para ustedes no necesita competencia, llega con claridad cuando ustedes están listas para recibirlo.
Construyan, inviertan en su talento, rodéense de personas que eleven su energía y mantengan la mirada firme en aquello que desean. Todas merecemos un lugar en la mesa, y cada día somos más las que lo ocupamos con la frente en alto.
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