¿Qué es LA MEMORIA muscular?

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Nosotros siempre realizamos acciones de las que no estamos del todo conscientes, tales como respirar, caminar o hablar. Aun así, éstas necesitan una serie de órdenes muy específicas dadas por el cerebro. Pero ¿por qué no nos damos cuenta de que las realizamos?

Pues porque las consideramos básicas. Una vez que aprendemos a hacerlas ya no les ponemos la misma atención. ¿Te imaginas tener que aprender a caminar todos los días al momento de levantarte? A esto se le conoce como memoria muscular.

También llamada memoria del cuerpo, es un mecanismo natural donde por medio de la repetición podemos adaptarnos a ciertos movimientos.

ENSAYO Y ERROR

Nacemos con la memoria muscular lista para trabajar, pues desde que somos bebés aprendemos a caminar, controlamos nuestras manos, corres, brincas, etc; todo por ensayo y error.

Y si bien, nuestra memoria muscular es muy efectiva para las cosas cotidianas que realizamos, no lo es para todo, pues ciertas cosas requieren de un grado de concertación mayor, tal como practicar deportes o tocar el piano.

En el caso de los deportistas, ellos dependen de horas de entrenamiento constantes para perfeccionar sus movimientos.

¿LOS MÚSCULOS REALMENTE TIENEN MEMORIA?

Primeramente, debemos entender que los músculos están formados por millones de fibras con el nombre de células miocitos. Dichos nervios dan volumen y fuerza a los músculos y a diferencia de otras células, éstas se distinguen por sus núcleos múltiples pues mientras trabajas en una acción repetitiva, la célula crea nuevos núcleos en cada fibra, esos núcleos son constantes y permanecerán por un periodo de tiempo prolongado, incluso si no vuelves a realizarlo por mucho, mucho tiempo.

Cada movimiento realizado envía señales a los  propioceptores, que son los receptores del sistema nervioso central. La información específica la posición actual del cuerpo, la tensión de los músculos y el orden de los movimientos. El cerebro procesa la secuencia de estas señales y las combina en una sola actividad.

EL PUNTO MALO

Así como podemos mejorar nuestros movimientos, también podemos aprender a hacerlos mal. No sólo depende del movimiento, sino el cómo lo aprendiste, pues si lo aplicas mal y así es como lo practicaste, será muy difícil después, tratar de corregirlo. Nuestro cerebro sólo procesa la información, no decide si es correcta o no.

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