Lights Magazine TV

Si Dios lo sabe todo, ¿por qué tenemos que orar?

Sabemos que Dios sabe todo el pasado, presente y futuro; también conoce nuestros pensamientos y deseos más ocultos. 

Por: Alma Delia González

La oración abre la puerta de los tesoros de los cielos y es la llave que el Creador ha puesto en nuestras manos y nos invita a usarla. La oración es el canal por donde fluye la provisión de Dios hacia nosotros.

El Salmo 139:4 dice: “Señor, tú sabes lo que voy a decir aún antes de que las palabras salgan de mi boca”. Entonces te preguntarás cuál es el propósito de la oración; si Dios ya conoce nuestras necesidades y sabe qué le diremos, entonces ¿para qué decírselo?

En el libro de Lucas 18:35-43, leemos una historia muy interesante. Había un ciego que escuchó que Jesús estaba pasando por la ciudad, y gritó tanto como pudo para llamar su atención; pero pese a que intentaron callarlo, al final lo logró. El versículo 40 dice que Jesús se detuvo y ordenó que trajeran al ciego. Cuando estuvo cerca, le preguntó “¿Qué quieres que haga por ti?” Es raro que Jesús le hiciera esta pregunta sabiendo que él era ciego. No tiene sentido para nosotros, pero no es un hecho aislado: en otros pasajes de la biblia encontramos situaciones similares.

40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó
41 diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista.
42 Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.

Lucas 18:40-42 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Esto nos enseña que aunque Él lo conoce todo, también quiere saberlo por nuestra boca: la oración no es un simple acto de pedir y demandar cosas de Dios, al orar nos comunicamos con Dios y le contamos nuestra versión de los hechos. A él le importa conocernos y se da el tiempo de escucharnos, respeta lo que tenemos que decir y por eso no nos impone, Él pregunta. Además, la oración permite que nuestra relación con Dios crezca y es una forma de reforzar el vínculo que tenemos con Él.

Foto: Wendy van Zyl

En la oración del Padre nuestro dice “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.”  Si el Señor sabe que necesitamos alimento, ¿entonces para qué pedirlo? ¿Si Dios sabe que nosotros tenemos necesidad de perdón, entonces para qué pedir perdón y para qué ser específico? ¿No dice la Biblia que debemos confesar nuestros pecados, pero si ya Dios los conoce?

Lo hacemos porque el pedir significa reconocer que dependemos de Dios para todas las cosas y le somos agradecidos. Si yo lucho trabajando duro para tener dinero y comprar comida, ¿debería entonces cancelar el versículo 11 del Padre Nuestro? No necesito pedir pan, pues porque me lo gano con mi trabajo. Eso sería soberbia pura.

vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Mateo 6:9-13 Reina-Valera 1960 (RVR1960)


Debemos hacer peticiones, no porque Dios no las sepa ya, sino porque de esa manera reconocemos en humildad, primeramente, que necesitamos de Él para suplir nuestras necesidades, y en segundo lugar, reconocemos que a Él le pertenecen todas las cosas. Del Señor es la tierra, su plenitud, el mundo y todos los que en él habitan. ¡Dame el pan de cada día porque, aunque trabajo y creo merecerlo, todo el pan es tuyo y está en ti el dármelo, así como todas las cosas!

Dice la escritura: “Buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mateo 6:33 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Buscar el reino de Dios va más allá, significa, no solo cultivar la parte correspondiente a la oración o a la lectura de la Palabra, significa vivir una vida ejemplar, honesta, esforzada, de buen testimonio, de continuo trabajo para mejorar y edificarse en el medio donde nos toca vivir, estudiar o trabajar y eso justamente trae añadiduras, las cuales Dios se encarga de dar mucho más abundantemente de lo que pedimos. Está bien pedir y ser sincero con nuestro Padre, pero sería mejor revisar qué es lo que nos motiva a hacerlo. 

Analiza:

  • ¿Por qué estoy pidiendo eso?
  • ¿Realmente lo necesito? 
  • ¿Estoy siendo buen administrador del dinero? 
  • ¿Qué pasaría si Dios no me lo concede? 
  • ¿Me angustiaría? 
  • ¿Busco a Dios porque lo amo y lo necesito o porque amo y necesito las añadiduras que Él nos promete si le buscamos? 

Dile en oración:

“Señor, te amo porque eres bueno conmigo, no sé cómo pedir y a veces me pregunto si pedírtelo tanto es falta de fe y confianza. Enséñame a pedir, pongo delante de ti mis necesidades, sé que las conoces, pero yo reconozco que las tengo y te necesito para que Tú las suplas, porque tuyo es el reino, la gloria y todo el poder, por todos los siglos. Amén.”

Lights Magazine TV

Una revista para toda la familia. #IluminaTuMente