La Mujer en el siglo XXI

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Por: Lic. María de Jesús García, Dra. en Teología

 

La gente ha interpretado mal las escrituras porque Dios creó primero al hombre que a la mujer, pero a ella la creó de un material especial, de una de sus costillas para que la considerara parte de él.

 

Si  comparamos a las generaciones pasadas con las actuales, notaremos que en las anteriores el hombre en general no le daba ningún valor a la mujer. En tiempos primitivos la mujer era vendida por su padre a cambio de una vaca, un costal de maíz o algunos guajolotes. El hombre al llevarla a su casa o cueva, la arrastraba por los cabellos para que desde un principio supiera que ahí, él era el que mandaba.

 

El Creador formó a la mujer con sentimientos y capacidades que maravillan a los hombres; es capaz de soportar dificultades y llevar grandes cargas, pero, al mismo tiempo, rebosar felicidad y dicha, sonreír cuando desea gritar, cantar cuando quiere llorar, llorar cuando está feliz y luchar por lo que cree. Se enfrenta a la injusticia y llora cuando sus hijos triunfan.

 

Por varios siglos la mujer estuvo bajo el poder del hombre, pero por la gracia del Altísimo, hubo un cambio tanto en el varón como en ella en virtud de que Dios la formó al ver que Adán no tenía con quien compartir sus sentimientos, ilusiones y necesidades. Jehová dijo: “Le haré ayuda idónea a Adán”, y le dio una compañera que después de mucho tiempo el hombre ha llegado a valorar, percatándose que ha habido un despertamiento y una fuerza exuberante que ha evidenciado el potencial que por algún tiempo había estado aletargado en la mujer.

 

Actualmente, en la mayor parte del mundo Adonai está destacando mujeres tanto en el ámbito religioso como el social, en la política, en la ciencia y en otras actividades.

 

El Antiguo Testamento presenta una activa participación de la mujer. Podemos nombrar a Ester del linaje de Benjamín, que fue reina del imperio Persa y esposa del Rey Asuero. Este Testamento abriga un hermoso libro que narra su historia.

 

Así mismo, D­ébora, quien fue profetisa y jueza de Israel, dio el mensaje de Dios a Barac para pelear contra Sísara, capitán del ejército cananeo. Ruth, conocida como la Moabita, fue la valiente nuera que acompañó a Noemí aceptando al Dios de ésta como su Dios; también es protagonista en el libro que lleva su nombre en el legado veterotestamentario.

 

La Mujer en el Nuevo Testamento

 

Jesús vino a honrar y restaurar a la mujer como tal. Fueron las mujeres quienes acompañaron a Jesús, apoyaron y sirvieron en su ministerio, permaneciendo fieles hasta su crucifixión y muerte. Fueron las primeras que vieron la tumba vacía, las primeras en recibir el aviso de la resurrección de Cristo y en verlo resucitado.

En el cuadro de los héroes de la Fe aparecen dos mujeres que el Espíritu Santo motivó a que los escritores destaran como ejemplo; Sara, que recibió capacidad para concebir, y Rahab que por su Fe, no pereció con los desobedientes.

 

En el Nuevo Testamento tenemos a María madre de Jesús, Dorcas que poseía el ministerio de ayudar y las cuatro hijas de Felipe que fueron profetisas. Las Asambleas de Dios reconocen y bendicen el ministerio público de las mujeres en el cuerpo de Cristo. En la Iglesia, el grupo de damas es el más fuerte en asistencia, economía, servicio y siempre obedecen a su pastor, pues el Señor las reivindicó permitiendo que su hijo Jesucristo naciera de una mujer.

 

La Mujer como esposa ideal (Proverbios 31:10-12), tiene plena confianza en su esposo y trata de llenar sus necesidades, contribuye todos los días a su bienestar. En el matrimonio debe de crear un ambiente donde cada uno de sus miembros alcance su potencial sobre todo en el servicio a Dios.

 

Hay tres motivos por los cuales la mujer ha sido marginada:

 

  1. No se ha hecho un estudio correcto y profundo de las Sagradas Escrituras para instruir a la iglesia acerca de la función que el Señor ha dispuesto para la mujer.
  2. La mujer cree que no puede cumplir con su deber, en su hogar como esposa, madre y sierva.
  3. Los paradigmas de la iglesia se ven influenciados por la ideología propia del mexicano.
  4. La mujer pide a Dios sabiduría, que es necesaria: una persona sabia es la que sabe hacer algo cuando, dónde y cómo lo tiene que hacer.

 

                                      

 ¡Muévete en el tiempo de Dios!

 

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