A Macho Man

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En el norte del país, especialmente en nuestra ciudad, hemos visto cómo el machismo ya no es imperante en la sociedad. Pero aún con esto, es algo que difícilmente podremos deshacer, ya que es parte de la cultura y del pensamiento mexicano.

Aún hay supremacía de parte del padre y la madre en la familia mexicana, debe aparecer sumisa y dedicada a los hijos en mayor proporción. Sutilmente escuchamos comentarios como: “sí estoy de acuerdo en que mi mujer trabaje, mientras no desatienda la casa”. O seguramente conoces algún caballero que aprobó que su mujer trabaje siempre y cuando sea la suegra o su mamá quien cuide a los niños, lo cual resulta egoísta por parte del varón ya que las cosas no siempre se pueden dar de ese modo y es injusto condicionar el desarrollo profesional y personal de la mujer.

A simple vista lo anterior parece correcto y lógico, pero es por la cultura de machismo que ha imperado, las mujeres suelen sentirse agradecidas con ¨el permiso¨ para poder trabajar, ya que la mayoría lo hace para tener un mejor nivel de vida y algunas otras por desarrollo personal. Generalmente, cuando una mujer trabaja y su mamá le cuida a los niños o adolescentes, la hija trabajadora suele delegar más responsabilidades sobre la madre, sobre todo si esta recibe algún pago o gratificación. A esto se le conoce como la “abuela esclava”.

Hay casos donde lamentablemente la mujer que trabaja , adopta un papel machista y su mamá, quien creció viendo a las mujeres de su familia cómo aceptaban ese rol accede, de la misma forma que cuando su marido le dice cómo vestir”, “cómo peinarse”, “con quién salir” y hasta “qué ginecólogo visitar”.

Entonces, a las mujeres les conviene ver y analizar hasta dónde han aceptado el rol de sumisión. Aunque afortunadamente cada vez se ve menos, ya que esta generación está luchando por la igualdad de género.

En la cultura general del mexicano, se prefiere que primero nazca un varoncito, luego la niña; esto con el fin de darle perpetuidad al apellido y que la niña pueda atender a su hermano, a su papá, para después cuidar de su esposo. El hecho de que nazcan niñas primero, trae preocupaciones al papá machista, pues tendrá que cuidar de ella hasta que encuentre un buen marido que se haga cargo, en lugar de motivarla para que sea una mujer preparada y solemos escuchar de nuevo a su mamá, que es una preocupación cuidar de la integridad de la niña, ya que si fuera varón, eso hasta sería motivo de tranquilidad. Incluso cuando una pareja está en la espera de un bebé, solemos escuchar que pronto viene el niño, el varoncito, haciendo de lado la posibilidad de una niña.

Hay familias donde son más hijas, y aunque las niñas hayan sido mayores, la preferencia de los estudios o clases particulares extras se les otorgan al varón , porque  en realidad “él sí va a ocupar los estudios”.

Consideramos que en el norte del país, el machismo ha disminuido en cuanto a la forma de vivir y preparación de las mujeres.

¿Hasta dónde cada familia debe vivir el machismo? mientras sean felices y sus costumbres sean de mutuo acuerdo para la buena convivencia. Porque el hecho que una mujer cocine, no quiere decir que exista una sumisión, así como cuando el hombre lava los platos no significa que sea “mandilón”.

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