La Gran Diplomacia Norteamericana

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POR ELSA CARRILLO R

INTERNACIONALISTA

Parece que hasta el pasado viernes 17 de marzo, ningún mandatario presidencial le había negado el saludo a la primer ministra de Alemania, Angela Merkel.

Es considerada la mujer que junto con el gobierno alemán puede rescatar a otros países europeos de crisis económicas y políticas. Merkel, quien está a favor de la Unión Europea y que en su país se reciban a los refugiados de la guerra en Siria y poderles dar asilo. Se cree es la única que puede decirle “no” al presidente de los Estados Unidos, cuando él desea imponer su voluntad; es por eso que la junta se alargó 50 minutos más ese viernes en Washington. Trump dijo cómo iban a hacer las cosas y Merkel le puso un alto. Pero así es como se conoce a Donald J. Trump, no como un negociador político, sino como un autoritario en el poder, pero no con el poder que esperaba ejercer.

Con una actitud infantil, cuando recibió a Angela Merkel en su visita al Despacho Oval el 17 de marzo, Donald J. Trump le negó el saludo en varias ocasiones a la primer ministra o giraba su cuerpo para no prestar atención a su petición: “They want a handshake”

Quedó claro que estaba molesto con ella después de la reunión que sostuvieron. ¿Por qué mejor no lo dijo Trump, así como es él? No lo dijo, pero hizo desaires, olvidándose del papel que representa.  Merkel es cautelosa y Trump no mide lo que dice o hace. Un alto funcionario alemán, detalló que previo a reunirse con Trump, Merkel estuvo analizando los discursos y entrevistas que Trump otorgó a medios desde hace 20 años, y cómo desde entonces ha pensado del modo que ahora hemos visto cómo al llevar a cabo acciones; además es sabido que a Trump no le gusta escuchar a los demás, ni a sus pares políticos.

Si en las relaciones personales es de mal gusto negar un saludo, imagínense a esos niveles de poder. Estaban representados los gobiernos de Estados Unidos y de Alemania, no eran solo Angela y Donald.

Haciendo memoria, Angela Merkel (el 27 de enero de 2013, en la cumbre CELAC- UE), hizo algo similar con el dictador Raúl Castro de Cuba.

En el salón, Castro intentó saludar a Merkel, quien no se inmutó en sonreírle o estrechar su mano. Castro esperó unos segundos, pero Merkel siguió de largo, por lo que no le quedó más a Castro que también seguir su camino.

Ahora, ¿dónde quedó la diplomacia entre los mandatarios de Estados Unidos y Alemania?

Una de las definiciones de diplomacia que maneja R Cohen es:

“El manejo profesional de las relaciones entre soberanos”

Otra de Nicolson es:

“Sentido común y comprensión aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre Gobiernos de Estados independientes.”

Trump ya había declarado a principios de 2017 que estaba en contra de las medidas de inmigración que promovía Angela Merkel, debido a los atentados terroristas y desmeritó la labor de la ayuda humanitaria que extendió el gobierno alemán como un “error catastrófico”, además de amenazar a Alemania por subir aranceles en los automóviles y decir que Alemania era ventajosa por el valor del Euro. También afirmó que él y Merkel tenían en común que sus teléfonos habían sido intervenidos por la administración de Obama.

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