El art déco en abandono

POR RIGOBERTO REYNA ROJAS

ARQUITECTO

Los estilos arquitectónicos son modas y tendencias, como en cualquier otra disciplina orientada a las artes, que van cambiando en determinados periodos y regiones del planeta. Algunos de ellos pueden surgir en algún lugar y causan tanta impresión, que son adoptados al otro lado del mundo. La arquitectura de una sociedad es un reflejo de sí y por ende, de la política, economía, costumbres y factores naturales de la región.

En 1925 durante la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas llevada a cabo en París, varios artistas franceses como Eugène Grasset, Hector Guimard y Emile Decour se dieron a conocer como los modernos, ya que proponían nuevas ideas que adoptaban los avances tecnológicos de la época: la aviación, la iluminación eléctrica, la radio, etc. Estos avances, en conjunto con los descubrimientos arqueológicos en Egipto, que iban al alza, dieron como resultado una estética donde las líneas duras y la solidez en las figuras eran las protagonistas.

Al ser un estilo que reflejaba perfectamente la nueva sociedad que se estaba desarrollando en el mundo, tuvo una pronta aceptación al otro lado del Atlántico y en 1928 Estados Unidos de América fue de los primeros países de nuestro continente en comenzar la construcción de un rascacielos con líneas duras, figuras sólidas y materiales de última tecnología: el edificio Chrysler.

Durante esos años México estaba regresando a una estabilidad política después de la Revolución Mexicana y la industria comenzaba a avanzar con pie firme en algunas ciudades como Monterrey. La modernidad era una necesidad en nuestro país y la capital regiomontana requería otro edificio para la administración pública.

Así, en 1930 se inauguró el Palacio Federal y la Escuela Industrial Álvaro Obregón, dos obras que serían un parteaguas en la arquitectura local. Cabe destacar que el Antiguo Palacio Federal, actualmente Edificio de Correos, fue el más alto durante muchos años gracias a sus 4 niveles.

Posteriormente se realizaron otras construcciones Art Déco y la maderería “La Victoria” es de los ejemplos más emblemáticos, fue inaugurada por el año 1933 y se encuentra sobre la Calzada Madero. Actualmente se encuentra abandonada y en condiciones deplorables, como la mayoría de las construcciones del estilo que aún siguen en pie.

Los cines también adoptaron la tendencia, como el Alameda (1939) y el Lírico (1942), ambos en abandono pero que podemos admirar si paseamos por el centro. Sobre la Calzada Madero podemos encontrar la mayoría de éstos edificios, como la Monumental Escuela Presidente Calles (1942) y en 1943 se inauguró el Hospital Civil de Monterrey, que aún podemos recorrer ya que es el actual Hospital de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Pero no solamente los edificios públicos adoptaron el estilo, también los regiomontanos optaron por construir sus residencias con versiones más austeras, que se pueden apreciar en la  colonias Mitras, Anáhuac o incluso la Linda Vista.

Es un poco triste darnos cuenta que edificios con tanto valor cultural se encuentren en abandono, los organismos encargados de la restauración y la conservación del patrimonio arquitectónico como el INAH no son suficientes, también depende de nosotros como ciudadanos  cuidar estas joyas y el patrimonio urbano, el simple hecho de ser respetuosos con los espacios es mucha ayuda para seguir disfrutando del paisaje que nuestras ciudades nos pueden ofrecer.

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