Amistarse con Dios

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POR PASTOR JOEL S. RAMÍREZ

Sin duda que la amistad es un valor universal que no tiene precio. Siempre necesitaremos de alguien en quien confiar, con quien sentirnos a gusto, con quien conversar y compartir nuestros sentimientos y pensamientos, sin temor a ser juzgados.

La Biblia nos revela a un Dios  que no se esconde de nosotros ni  se desinteresa de nuestra vida, sino todo lo contrario, que quiere y busca ser nuestro amigo, que se acerca a nosotros porque se interesa en nuestras necesidades y anhela cada día nuestra amistad y compañerismo.

En cierta ocasión narran las Sagradas Escrituras que un hombre llamado Elifaz y quien se presumía ser amigo del siervo Job, emitió a éste sus improperios y  juicios indebidos pero ciertamente le expresó una gran verdad que vale la pena destacar y considerar:

“Vuelve ahora en amistad con Él (Dios) y tendrás paz, y por ello te vendrá bien. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado, alejarás de tu tienda la aflicción”. ( Job 22: 21-23)

Basados en estas palabras meditemos en lo importante que es aceptar el desafío aún  vigente y siempre pertinente de la Biblia: nuestra necesidad urgente de amistarnos con Dios. Pero,  ¿qué implicaciones  prácticas tiene esto en nuestro diario vivir?

CONSIDEREMOS LOS SIGUIENTES ASPECTOS:

Amistarse con Dios es una decisión personal y voluntaria. Él se acerca a nosotros amorosamente y toca a las puertas de nuestro corazón esperando, que por decisión propia, le permitamos entrar a nuestra vida para relacionarse con nosotros como nuestro verdadero y  gran amigo. Ese fue el propósito de enviar a su Hijo Unigénito, no para condenar al mundo sino para buscar y salvar lo que se había perdido.

Amistarse con Dios tiene grandes beneficios. En el pasaje bíblico aludido anteriormente se  mencionan solo algunos de ellos:

1.-Tendrás una experiencia de paz. Sí, el primer beneficio de amistarse con Dios es que tendrás paz, porque sin duda una de las grandes necesidades humanas es la paz interior. Esta clase de paz no es la externa, sino la interna. Tú puedes estar en un ambiente tranquilo, apacible y sin embargo, no tener paz. Es como la persona que se encuentra en medio de un grupo de personas y aún con toda la tecnología disponible,  se siente solo. Esto nos da a entender que el entorno exterior, nada tiene que ver con el interior. La paz interior, por el contrario, en medio de  situaciones adversas, puede mantenernos en calma. La paz que habla la Biblia es espiritual, es decir un fruto del Espíritu, que el mundo nunca nos puede ofrecer.

Jesús vino para ofrecernos una paz integral: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27).

La causa por la cual el mundo no tiene paz es porque está en enemistad con Dios. La Biblia dice que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios (Santiago 4:4) y esto sucede por el desenfreno del hombre porque en su estado carnal, no se somete a la ley de Dios, ni tampoco puede. (Romanos 8:7). Por lo tanto, Dios a través de su Hijo Jesucristo nos ofrece la verdadera y única paz, aquella que sobrepasa todo entendimiento. La verdadera paz viene cuando uno es justificado delante de Dios. 

2.- Tendrás expectativas de bien. Dios en tiempos de cautiverio por causa de la desobediencia, habla al pueblo de Israel y les dice, y a nosotros también, a través del profeta Jeremías: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros… pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11). La palabra expectativa es sinónimo de esperanza y si algo podemos obtener de Dios es esperanza de que por la fe todo acontece para bien a los que aman a Dios, Él permanece siempre  fiel a sus promesas.

“Venid a mi todo los que estáis trabajados y cansados que yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Amístate hoy con Dios acercándote al trono de su gracia, con la expectativa de que  hallarás el oportuno socorro y alcanzarás misericordia porque hay perdón de pecados en el nombre de Jesús para todo aquel que se arrepiente de todo corazón. La expectativa de Dios es que nadie se pierda, que todos procedan al arrepentimiento y que vengan al conocimiento de la verdad. Jesús es el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre si no es por Él.

3.- Tendrás evidencias de edificación. Dios, como Tu fiel  amigo nunca te dejará solo.  Él ha prometido estar contigo donde quiera que fueres. Jesús declaró: “todo el que oye mis palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca”.

Amístate hoy con Dios y tu vida será transformada de gloria en gloria y de triunfo en triunfo, confiando cada día que Él que comenzó en ti la buena obra, no la dejará inconclusa sino que la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Él cumplirá su propósito en ti: conformarte a la imagen de Su hijo Jesucristo.

Tú puedes ahora tener todos y cada uno de estos beneficios que Dios nos ofrece: paz en medio de cualquier circunstancia, expectativas de bien para vida y tu familia y una garantía de edificación física y espiritual;  por eso, y por muchas razones más… ¡Vuélvete ahora en amistad con Él! Hoy es el día de reconciliación y  salvación.

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