Jerusalén: la ingeniería de una ciudad antigua

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 Por: Arq. Rigoberto Reyna Rojas

Muchos creemos que la arquitectura y el urbanismo son conceptos que tienen pocos siglos de haberse desarrollado, y pensar que hace más de dos mil años ya teníamos una conciencia y la capacidad de solucionar problemas colectivos en una ciudad nos lleva a adentrarnos en una investigación que solo nos hace preguntarnos si en la actualidad nuestros avances son tan innovadores y efectivos como creemos.

Algunos de estos antiguos proyectos urbanos son tan viejos que han sido testigos de la historia a su alrededor, y con mucha suerte algunos siguen de pie.

Jerusalén es una ciudad considerada sagrada por varias religiones debido a los acontecimientos que han sucedido dentro de sus murallas o en las cercanías a la ciudad. A continuación hablaremos sobre algunos lugares en la ciudad que se mencionan en Escrituras Sagradas y son una obra magnífica de la ingeniería y arquitectura de la época.

LA FUENTE DEL GIHÓN

Este manantial natural de agua es crucial en la historia de Jerusalén, ya que permitió el asentamiento de la población en esa zona.

Se utilizó como fuente de agua potable y para el riego de los jardines que abastecían de alimentos a la ciudad de Jerusalén. El manantial se encuentra dentro de una cueva a la cual se puede acceder desde el interior de las murallas de la ciudad y tiene la característica de ser intermitente a lo largo del día, lo que llevó a la necesidad de construcción de un almacenamiento de agua: la piscina de Siloé.

Actualmente se cree que el agua del

manantial tiene propiedades curativas.  En el año 2009, durante una excavación se

descubrió un fragmento de piedra con

inscripciones en hebreo que datan del

siglo VIII a.C.

EL TÚNEL DE SILOÉ

El también llamado Túnel de Ezequías fue el último canal de traslado de agua construido desde el manantial del Gihón hasta la piscina de Siloé. El túnel sustituyó otros dos canales anteriores de agua y esta emplazado por debajo de la ciudad de Jerusalén. Tiene una longitud de 533 metros y gracias a la diferencia de nivel de 30 centímetros entre los dos extremos, el agua fluía naturalmente entre la fuente del Gihón y la piscina de Siloé.

En 1880 se encontró una inscripción dentro del túnel que trata acerca de los trabajos de construcción del mismo, y se menciona a dos equipos que comenzaron con la excavación del túnel al mismo tiempo en cada extremo, esto nos lleva a lo que cuestionaba antes, ¿qué tan precisos eran los cálculos para lograr un túnel de tales características y sistema constructivo?

LA PISCINA DE SILOÉ

Este cuerpo de agua creado por el hombre es de reciente descubrimiento. En el siglo V d.C. Elia Eudocia, esposa del emperador romano Teodosio II, mandó restaurar una fuente que hasta el año 2004 se creía que era la piscina de Siloé. Durante unas excavaciones en el 2004 se toparon con unos escalones que llevaron al descubrimiento de la verdadera piscina de Siloé. En este lugar es donde, según el Evangelio de San Juan, Jesús curó a un hombre ciego de nacimiento con barro y las aguas de esta piscina. 

Todo el conjunto se encontraba dentro de las murallas de la ciudad, esto lo mantenía protegido de las continuas invasiones que sufría la ciudad. Actualmente se puede visitar el conjunto y recorrer el túnel de Siloé a pie, creo que es una obra de ingeniería ejemplar de la época por el valor histórico que tiene y la funcionalidad del mismo, ya que aún se siguen utilizando esos sistemas constructivos en algunas partes.

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