Sabiduría para la Vida

¨Vivir con Humildad¨

 

Por: Pastor Joel S Ramírez

 

En cierta ocasión en medio de la selva, un  león con un  ego desbordado  inquirió a los otros animales quien era el rey de la selva. “¿Quién es el rey de la selva?,” el león rugió a un mono. “usted es, Sr. León”, dijo el mono con el miedo en su voz. El león siguió y encontró una cebra. “¿Quién es el rey de la selva?,” gruñó. “No hay duda de ello… usted es señor León”, dijo la cebra. Al ver una tortuga cruzando su camino el león rugió, “¿Quién es el rey de la selva?” Asustada desde su caparazón la tortuga dijo: “Usted es señor León. Usted es el rey de la selva. “Entonces el león se encontró con un elefante. Una vez más, rugió la pregunta, “¿Quién es el rey de la selva?” El elefante usando su trompa agarró al león por la cola. Le hizo girar sobre su mano varias veces, y lo lanzó sumergiéndolo en un agujero de barro, estrellándolo contra un gran árbol. Atarantado y sucio el león dijo: “El hecho de que usted no supiera la respuesta correcta no era motivo o razón para que se enojara.”

A menudo actuamos así,  cometemos el error de caminar por la vida de manera arrogante y altanera comparándonos con los demás y considerando lo grande y superiores que somos. Llegamos a pensar equivocadamente que son nuestras habilidades y nuestros esfuerzos  la razón  que nos mantienen en el éxito y prosperidad de nuestra vida.

La Biblia dice claramente: Antes del quebrantamiento es la soberbia. Y antes de la caída, la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios.  ( Proverbios 16:18-19 )

La palabra humildad viene del latin humus que significa literalmente: capa superior del suelo, tierra. El diccionario la define como la cualidad del carácter de una persona que le hace restar importancia a sus propios logros y virtudes y reconocer sus defectos, errores y limitaciones.

Vivimos inmersos en una cultura donde se fomenta como de gran valor la competencia y la individualidad por lo que aprender a ser humilde puede resultar difícil. Sin embargo, la humildad es primordial porque  puede ayudarnos a desarrollar todo el potencial que Dios nos ha dado y a disfrutar mejor nuestras relaciones con los demás. Alguien dijo en cierta ocasión que la humildad es el terreno fértil donde crecen todas las virtudes cristianas.

Sin duda que nuestro ejemplo de humildad por excelencia es nuestro Señor Jesucristo que nos dijo: aprender de mí que soy manso y humilde de corazón. El vino a este mundo, habitó entre nosotros,( Juan 1:14 ) … siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios, si no que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz…  ( Filipenses 2:6-8 )

Jesús nos dice:

“Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.” (Romanos 12:3, )

Nos conviene ser humildes, reconocer que nada somos sin la ayuda de Dios, que él es la fuente de toda dádiva y todo don perfecto. Que lo que somos es por la superabundante y multiforme gracia de Dios porque El da gracia a los humildes y a los altivos mira de lejos.  ( Salmos 138:6 )

También debemos saber que el orgullo también es cierto para la persona que tiene un concepto más bajo de sí mismo. Las personas que piensan que no son dignas de reconocimiento o que dejan que las humillen también buscan atención – pero de una forma distinta: a través de la lástima. Debemos tener cuidado en eso.

He aquí  5 consejos que nos pueden ayudar a caminar por la vida con humildad:

1.- Reconoce tus propios errores y limitaciones .

2.- Agradécele a Dios todos los días por lo que tienes .

3.- No hagas alarde de tus logros .

4.- Valora los talentos y cualidades de otros .

5.- Muestra siempre tu disposición por aprender.

 

Además no es necesario anunciar tus talentos con tus labios, ya que la manera en que vives hace un mejor trabajo.

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.

Santiago 3:13 | NVI

Recuerden que para ser una persona exitosa no es simplemente hacer un gran trabajo. Existe la idea de éxito rápido cuando alguien hace un buen  trabajo a menudo resulta ser falso, pero se necesita mucho tiempo para saber si un hombre o mujer han tenido éxito o no. Dios no bendice el trabajo cuando lo hacemos sólo bajo nuestras propias fuerzas o bajo nuestra propia determinación. Él retiene nuestros recursos y frustra nuestros esfuerzos. Él hace esto porque la riqueza y la fama es éxito para el mundo, pero sólo la obediencia y la bendición de Dios, muestra el éxito que perdura.

imagen: Internet

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